Aguantando el chaparrón

No hubo quien en estos días que se salvara de aguantar el chaparrón, o chaparrones, procedentes de la tan temida y comentada “gota fría”.

La noche pasada, ya perteneciente al día 30, fue una noche especial y de mal dormir. Toda ella negra, toda ella torrencial, toda ella estruendosa de temblar, y  toda ella luminosa por sus incesantes relámpagos y rayos que no dieron tregua, como el jarrear del agua, hasta entrada la madrugada.

En la mañana, la lluvia amainó algo, pero siguió con su persistencia. Así que, hacia el mediodía, decidí acercarme a la playa. Hoy bicolor: cobrizo por el de su arena mojada, y gris dulzón por el del ambiente: cielo, horizonte y agua. Ningún paraguas en la lejanía, ningún niño jugando en sus orillas, sólo algún chorlitejo y las múltiples medusas varadas.

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Cada parcela no construida se convirtió en una charca temporal. Al regresar de la playa y aún cerca de la duna, había una pequeña charca en la que un numeroso grupo de golondrinas que la atravesaban con sus característicos vuelos rasantes.

De vez en cuando, algunas golondrinas, fatigadas por la tanta lluvia y por el tanto volar, se detenían  a sacudirse las muchas gotitas que cubrían todo su cuerpo. Había que poner a punto el plumaje. Y descansar.

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Y sorteando las calles encharcadas y los chaparrones añadidos con que los coches me obsequiaban, pude llegar hasta la acequia -algo desbordada y oliendo a mar-, que cruza el campo de golf. En ese momento no había nadie en ella, como tampoco en el campo. ¿He dicho nadie? El objetivo de mi cámara descubrió cerca de un Green a una garcilla cangrejera, tan mojada como yo,  que no cesaba de picotear en el césped y que parecía estar atiborrándose de gusanos… ¡para qué ir a buscar cangrejos al río! Por cierto, que uno de estos cangrejos se estaba dando un paseo por una de las calles inundadas que conduce a la duna, a unos 200 m de la acequia. A este protagonista lo presentaré otro día.

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3 pensamientos en “Aguantando el chaparrón

  1. Como siempre muy interesante el relato y muy bien ilustrado. He visto por televisión los estragos producidos por la “gota fría” en los lugares donde ha tenido lugar. Pero, en esta época no son normales ¿verdad?, yo siempre las relacionaba con el otoño.
    Me ha gustado mucho la foto de la golondrina y me ha parecido muy oportuna la ocasión para poder sacarla. Bueno, y también la garza cangrejera, que no la conocía.

    Un saludo.

  2. Me parece estupendo la puesta al día de lo sucedido con la tormenta y la calma. De esta entrada “Aguantando el chaparrón” encuentro especialmente meritorio el haber pillado a la golondrina en ese descanso, toda mojada, es una imagen preciosa. Muy interesante lo de la garcilla cangrejera.

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