En dirección contraria

Estos dos escarabajos peloteros caminaban en dirección contraria a la duna del litoral, que es de donde ellos procedían y, seguramente, por esas cosas del atolondramiento y de que la pelota es mía, no se dieron cuenta de que se estaban alejando del “hogar” y se adentraban en el asfalto.

Y es que, caminar por donde circulan los coches es muy peligroso, y más para quienes van distraídos y reñidos. Pero ellos a lo suyo: la pelota es mía –no que es mía- y así, pelándose, ya estaban a uno 50 m distantes de la duna cuando me los encontré.
Emocionados con tanto rifirrafe se subieron a la acera por un roto que había, caminaron un ratito y, con un nuevo requiebro, volvieron de un salto al asfalto. Y así siguieron ellos, desnortados y sin el rumbo que necesitaban para poner ese apreciado tesoro a buen resguardo. Ofuscados.

Los escarabajos, ya subidos a la acera.

Los escarabajos, ya subidos a la acera.


255-M-1600

Las tan deseadas pelotas las hacen con los restos de los excrementos de mamíferos superiores, ya que la hembra deposita los huevos en ellos para que después les sirva de despensa a su descendencia larvaria. Pero antes de todo, han de excavar una galería para esconderla y salvaguardar la vida de su descendencia.

El dimorfismo sexual de estos escarabajos no está bien definido, así que, no pude confirmar si se trataba de dos hembras, aunque es posible que lo fueran.

Nombre científico: Scarabeus semipunctatus
Familia: Escarabéidos, Orden: Coleópteros, Clase: Insectos

Al igual que otras especies habitantes de las dunas del mediterráneo occidental sometidas a la negativa acción humana, el escarabajo pelotero es una especie que está en peligro de extinción.

Imágenes obtenidas en el mes de agosto. Olivanova (Oliva, Valencia)

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3 pensamientos en “En dirección contraria

  1. Hay qué ver, hay qué ver, lo duro que es vivir hasta para estos escarbajos peloteros. La faena y la lucha que emprenden por conseguir la cuna y el alimento de sus cachorrillos larvarios.
    Los escarabajos suelen ser repulsivos y revulsivos, pero tu relato tan tierno nos despierta simpatía.
    La contaminación de los humanos es tremenda, hasta estos pobres bichos que aprovechan los excrementos de mamíferos en peligro de extinción, tiene delito la cosa y nosotros no tenemos perdón.

  2. Isabel, tú misma lo dices en el artículo de Apalabrando los días, que no hay ser vivo que destruya el medio natural en el que vive que el ser humano. Cada verano sucede siempre lo mismo, incendios intencionados, basura repartida por todos los lugares; la gente se adentra con sus perros, caballos, etc., en zonas protegidas y aunque esté prohibido, Plásticos vertidos al mar y objetos inimaginables, pesticidas… Yo creo que la educación brilla por su ausencia, y las leyes o las normas se incumplen constantemente.

    He visto que este verano has puesto varias entradas en los Blogs. ¡Enhorabuena!

  3. Tuya, mía… la competencia desarrollada por todos los seres vivos, extrapolada en la humanidad. Un ejemplo perfecto con estos escarabajos peloteros. Las fotografías son muy oportunas.

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