Argiope bruennichi

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Os dejo esta imagen que he encontrado en mis archivos de Argiope bruennichi, conocida como araña avispa o araña cestera. De pronto me vino a la memoria que un día me la había enviado Jesús Benito Fernández (www.ambientaeme.com), al que le doy desde aquí las gracias. La fotografía está hecha en Asturias.

¿Observáis algún detalle en esta especie que la diferencie de Argiope trifasciata? Si es así, seria estupendo que lo comunicarais. Os lo propongo como un entretenimiento.

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Argiope trifasciata

Paseando por entre los juncos que orillan uno de los canales del Marjal de Pego (Alicante), y favorecida por la luz de la mañana agosteña que ponía al descubierto el gran número de telarañas tejidas entre sus tallos, me encontré de pronto con ella, como si fuera un botón de plata y oro reflejando los rayos del sol en el centro de su telaraña.

Argiope en el centro de su telaraña construida sobre Juncus acutus (en fruto)

Argiope en el centro de su telaraña construida sobre Juncus acutus (en fruto)

Argiope  es un arácnido que no sólo sorprende por su tamaño (puede superar los dos 2 cm de longitud)  sino por los llamativos colores y diseño corporal. Se la conoce como araña de jardín a bandas o listada, aunque también como araña tigre. En la parte anterior del opistosoma (abdomen) presenta dos bandas de color blanco plateado, después una banda amarilla, y tras ella, otra blanca (trifasciata: tres bandas); hacia la parte posterior dominan las de color amarillo. Todas las bandas están separadas por listas negras. El prosoma (cefalotórax), es plateado y muy “peludo” (cubierto por largas setas o sedas.)

Vista dorsal

Vista dorsal

Vista ventral

Vista ventral

Pero Argiope sorprende, además, por una tener una estructura inconfundible en su gran telaraña orbicular (de hasta 60 cm), llamada estabilimento, que es una banda vertical situada entre dos radios y tejida en zig-zag con hilos de seda más gruesos que el resto de la tela.
Recibió el nombre de estabilimento porque inicialmente se le atribuyó la función de estabilizar la tela. Pero después, se propusieron otras funciones más, como la del reforzamiento de la tela, la del posible camuflaje para la araña, o la de que pudiera funcionar como un mecanismo para beber.
Actualmente, muchos investigadores consideran que el estabilimento es una señal de advertencia para los animales voladores de cierta envergadura, para avisar de que su tela está allí y que hagan el favor de no llevársela por delante. Otros, sin embargo, optan por la opción de que, al atraer los rayos ultravioleta, les es muy útil para capturar las presas. En fin, es lo que tienen las hipótesis, que hay que demostrarlas para que dejen de ser elucubraciones. A no ser que a la araña le dé un día por contar su secreto y facilitar las cosas. Claro, que a lo mejor ya lo ha hecho pero nadie la ha entendido. ¡Qué pena!

Vista lateral. La flecha indica que la araña tiene atrapado entre sus quelíceros (apéndices que inyectan el veneno) a un pequeño insecto.

Vista lateral. La flecha indica que la araña tiene atrapado entre sus quelíceros (apéndices que inyectan el veneno) a un pequeña mosca.

Argiope suele esperar a sus presas en el centro de la tela mirando abajo, pero a veces lo hace alejada de la red sobre un hilo de señalización que la mantiene en contacto con ella.

El ejemplar de la foto es una hembra. El macho es mucho más pequeño y discreto.

Herrerillo común

Ya nos hemos adentrado en un tiempo en que la naturaleza ha comenzado su reposo, e invita al reposo; muchos de sus pobladores del mundo animal y vegetal han terminado su ciclo vital, o están esperando en su dormir a que los días sean más largos y que el calor les despierte para abandonar su diapausa.

Los árboles y arbustos de hoja caduca han perdido sus hojas o están a punto de hacerlo, y con su desnudez, permiten que queden al descubierto esos pajarillos que tantos sonidos nos regalan en los meses de primavera y verano, pero que difícilmente se dejan ver por estar ocultos entre el follaje. Ahora, sin embargo, es la vista la que nos avisa de su presencia, aunque, bien es cierto, que nunca debemos dejar en abandono el oído para escuchar los escasos sonidos que emiten y que nos orientan hacia su destino.

Muchos de estos paseriformes son insectívoros, como le ocurre al herrerillo común; pero cuando llega el otoño y les comienza a faltar esta importante fuente de alimento, cambian su dieta por los frutos y las semillas característicos de este tiempo.

El herrerillo parece estar absorto en algo que le llama la atención, por fortuna para mí. La rama en la que se sujeta con sus poderosos dedos y garras está tapizada por un liquen de color naranja cuyo nombre científico es Xanthoria parietina.

El herrerillo parece estar absorto en algo que le llama la atención, por fortuna para mí. La rama en la que se sujeta con sus poderosos dedos y garras está tapizada por un liquen de color naranja cuyo nombre científico es Xanthoria parietina.

El herrerillo común, un paro que sólo mide unos 11-12 cm de longitud, es el único de su familia que luce un plumaje azul cobalto en cola, alas y píleo. Si a ello le añadimos el resto de colores que adornan su cuerpo y su diseño, el resultado final es bellísimo.

Este momento de acrobacia sobre el extremo de una ramita, nos permite ver con claridad el colorido del plumaje de su vientre y rostro.

Este momento de acrobacia sobre el extremo de una ramita, nos permite ver con claridad el colorido del plumaje que cubre su vientre.

Cansado de las piruetas, el herrerillo elige otra rama para otear el horizonte. Esta vez, creo que me mira a mí.

Cansado de las piruetas, el herrerillo elige otra rama para otear el horizonte. Esta vez, creo que me mira a mí.

Sí, descubrió mi presencia y decidió irse. Y yo, tan feliz, por los minutos que me dedicó.

Sí, descubrió mi presencia y decidió irse. Y yo, tan feliz, por los minutos que me dedicó.

Al herrerillo común le gusta permanecer fiel a su territorio, así que le podemos ver durante todo el año en bosques mixtos, de frondosas, en lugares ribereños arbolados, y en los parques y jardines de las ciudades.

Nombre científico: Parus caeruleus. Familia: Páridos

En el pantano de Navalcan

Hace un par de días tomé la decisión de visitar el pantano de Navalcan (Toledo) para comprobar cómo los efectos de este noviembre tan cálido estaban repercutiendo en su fauna, especialmente en la avifauna migratoria.

El día, muy soleado y apacible, era un remanso de paz en todos los sentidos. En los encinares que rodean al pantano, cubiertos por un tapiz vegetal verde, pacían sin tregua tanto el ganado vacuno como el lanar, y como no, los cochinos de piel oscura y pezuñas negras disfrutando de la montanera, de ese periodo en el que las bellotas son un importante complemento de su dieta omnívora.

Nada más bajarme del coche me dieron la bienvenida los largos hilos de las arañas que tejen los campos en otoño, y que se conocen con dos nombres muy contrapuestos: “hilos de la virgen” y “babas del diablo” –así nadie se enfada-. En el mes de octubre, las pequeñas arañas de algunas especie aprovechan el viento o las corrientes térmicas para desplazarse lo más lejos posible, lanzando hilos de seda al aire. De esta manera, y entre todas, convierten el campo en un gran entramado de hilos que cruzan árboles, plantas y caminos.

Según paseaba por el entorno del pantano iban levantando vuelo las lavanderas y las cogujadas, muy abundantes en la zona.

Si hacéis “click” sobre las fotografías las podréis ver a mayor aumento.
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P1180138-m-1200 He elegido esta imagen de la cogujada común porque a su izquierda y por encima, se pueden ver algunos de los “hilos de la virgen”. El nombre específico de la cogujada es Galerida cristata, de la familia Aláudidos.

En una pequeña charca cercana pude comprobar que aún estaban en activo las ranas, así como  algunas libélulas y caballitos que aún seguían con las tareas del apareamiento y, en tándem,  depositaban sus huevos en el agua.

Y ya, a orillas del pantano, me saludó una garza real, que tuvo a bien detenerse no
demasiado lejos de mi humilde objetivo. Pero, en ese momento, llegó un coche
con pescadores y rápidamente se alejó. Como lo hicieron otras aves que la
acompañaban.

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P1180065-MR-1200  El nombre científico de la garza real es Ardea cinerea, de la familia Ardéidos.

Después de un tiempo para el descanso y la comida, el paseo por el pantano continuó. Como ya había más presencia de pescadores, las garzas, cormoranes, gaviotas y patos se fue al otro extremo del pantano, y aunque me aproximé cuanto pude, el lugar que eligieron era casi inaccesible para mi teleobjetivo; a pesar de ello, no me resistí a hacer unas cuantas fotos que, salieron, como no, con mucho “ruido”. ¡Qué le vamos a hacer!

P1180208-M-1200 Las gaviotas sobrevolaban las aguas en un ir y venir rasante, como una procesión de ida y vuela. Todas las que he fotografiado son gaviotas reidoras, cuyo nombre científico es Chroicocephalus ridibundus (antes Larus ridibundus). Familia Láridos.

P1180386-M Un cormorán grande sobrevuela las aguas en solitario. Su nombre científico es Phalacrocorax carbo, y la  Familia a la que pertenece, Phalacrocorácidos.

A medida que el sol descendía, el color de las aguas, los reflejos en ellas de cuanto le rodeaba, incluso del cielo, variaba por momentos. Su belleza se convirtió en la protagonista de las horas cercanas al atardecer.

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Y cuando ya el sol se despedía, pude ver dos puntos en el horizonte celeste. No sabía de qué se trataba, pero a medida que se acercaban me di cuenta de que eran dos grullas.  Confieso que me puse nerviosa. No me las esperaba. Después pasó un grupo de cormoranes, y a estos le siguieron unos patos. ¡Y de nuevo aparecieron las grullas!, esta vez un grupo de seis. Parece ser que tienen su dormidero en este pantano y que proceden del gran dormidero que hay en el pantano de Rosarito (Cáceres) . Aunque ya han atravesado nuestra geografía muchas grullas, quedan miles de ellas esperando en Francia a que se eche el frío en nuestro territorio. Así que, cualquier día de estos, se animarán a tomar posesión de los lugares que abandonaron allá por el mes de marzo. Y será un enorme placer contemplar sus siluetas en vuelo.

P1180270-R-1200 El nombre científico de las grullas es Grus grus (como el sonido gutural que emiten). La familia: Gruidos. 

Dejo para el final, y siento tener que hacerlo,  la fotografía y el comentario que da pie a una denuncia  –me consta que ya hay muchas hechas-, de la desvergüenza y desconsideración de ciertas personas que van a pescar, o a pasar allí una jornada de recreo, y que dejan todos los restos orgánicos e inorgánicos por los alrededores.    P1180122-M-1200  Es muy lamentable que estas gentes que dicen disfrutar de la naturaleza vayan allí envenenarla. Pero, lo peor, es que allí donde uno vaya, aunque sea el lugar más recóndito –o que uno se lo crea-, se encontrará con el mismo espectáculo. ¡Qué pena!

Y para despedirme, os quiero dejar con una imagen de la luna creciente que iluminó mi regreso a la ciudad.

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Verde, rojo y amarillo

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Los chopos ribereños con sus hojas transitando del verde al amarillo, se reflejan en las aguas someras del río, distorsionadas por las ondas provocadas por el movimiento de los patos.

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En la cima de uno de estos chopos, con sus hojas intensamente iluminadas por el sol tardío, descansa un estornino en el desamparo de sus ramas añejas.
Populus alba. F. Salicáceas

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Las hojas de los árboles de ribera cuando se desprenden, no sólo tapizan los senderos y se dejan transportar por el río, sino que también pueden formar un ligero tapiz sobre la alfombra verde formada por las lentejas de agua, unas plantas diminutas que crecen en las aguas estancadas y cuyo nombre científico es Lemna minor. F Aráceas.

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¡Cuánto no habrá visto a su alrededor este centenario fresno al cabo de tantos años de vida! Su grandiosidad, su buen estado de conservación, y el color plateado de sus hojas iluminadas por los rayos del atardecer, son dignos de admiración y reverencia.
Fraxinus angustifolia. F. Oleáceas.

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El madroño nos ofrece una amalgama de colores y contenidos. Cohabitan sus pequeñas flores blanquecinas -como quinqués invertidos-, con el verde intenso de sus hojas y los vivos colores de sus frutos que, según su estado de maduración, van del verde al rojo intenso, pasando por el amarillo.
Arbutus anedo. F. Ericáceas.

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Al arce del Japón le gusta destacar allí donde se encuentre, con todas sus hojas mutadas de un rojo tan intenso, que parecen embriagadas de vino.
A su lado, el arce común muestra la mayoría de sus hojas en tonos verdes, aunque algunas de ellas ya dejan intuir el amarillo en el que van a mudar.
Arce del Japón: Acer palmatum . Arce común: Acer campestre. Ambos pertenecen a la F. Aceráceas.

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Las semillas, que parecen mariposas entre las hojas, cuando se desprenden –cada semilla es una sámara que tiene un “ala”-, simulan ser diminutos helicópteros mientras se elevan, dispersan y caen al suelo.

Fotografías realizadas en la ribera del Manzanares a su paso por el Monte del Pardo, así como en el Jardín Botánico de la U.C.M. Madrid.

Hoy, cedo el paso.

Hoy cedo el paso a Manuel Medel, autor de las dos fotografías en las que podemos admirar la belleza y majestuosidad de estas maravillosas aves. Con ellas, las palabras sobran.

BÚHO REAL

Buho real en actitud de levantar el vuelo. Único de su talla (60-70cm) entre las especies de estrigiformes en España. Nombre científico: Bubo bubo. Familia Estrígidos.

BUITRE LEONADO

Buitre leonado en vuelo. Una de las aves rapaces de mayor tamaño; su envergadura puede alcanzar los 2.5m.
Nombre científico: Gyps fulvus. Familia Accipítridos

Manuel, desde aquí mi más sincero agradecimiento.

Castañas

Las castañas son uno de los frutos protagonistas del otoño. Hoy, las traigo hasta aquí, acompañadas por los sentires de toda una vida desarrollada bajo la sombra de los castaños, de los caminos tapizados por sus hojas, del crujido de sus “oricios”, y como no, de sus aromas y sabores.
Elemento nutritivo indispensable en muchos hogares de mi Asturias natal, especialmente cuando aún las cocina eran de carbón. “Castañes” asadas, pilongas, o las cocidas, que sumergidas en un tazón con leche con una buena dosis de azúcar, era un estupendo postre y golosina.
Añoranzas. En un día muy especial.

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Las flores femeninas del castaño nacen de pequeños amentos situados en la base de los masculinos, de mayor tamaño. Tras su fecundación, y llegado el otoño, nos ofrecen sus frutos, conocidos como erizos. En la imagen se pueden ver, junto a estos, algunos amentos masculinos secos.

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Imagen cedida por Blanca Ordiz

Imagen cedida por Blanca Ordiz

Castaño, nombre científico: Castanea sativa. Familia: Fagáceas