Argiope trifasciata

Paseando por entre los juncos que orillan uno de los canales del Marjal de Pego (Alicante), y favorecida por la luz de la mañana agosteña que ponía al descubierto el gran número de telarañas tejidas entre sus tallos, me encontré de pronto con ella, como si fuera un botón de plata y oro reflejando los rayos del sol en el centro de su telaraña.

Argiope en el centro de su telaraña construida sobre Juncus acutus (en fruto)

Argiope en el centro de su telaraña construida sobre Juncus acutus (en fruto)

Argiope  es un arácnido que no sólo sorprende por su tamaño (puede superar los dos 2 cm de longitud)  sino por los llamativos colores y diseño corporal. Se la conoce como araña de jardín a bandas o listada, aunque también como araña tigre. En la parte anterior del opistosoma (abdomen) presenta dos bandas de color blanco plateado, después una banda amarilla, y tras ella, otra blanca (trifasciata: tres bandas); hacia la parte posterior dominan las de color amarillo. Todas las bandas están separadas por listas negras. El prosoma (cefalotórax), es plateado y muy “peludo” (cubierto por largas setas o sedas.)

Vista dorsal

Vista dorsal

Vista ventral

Vista ventral

Pero Argiope sorprende, además, por una tener una estructura inconfundible en su gran telaraña orbicular (de hasta 60 cm), llamada estabilimento, que es una banda vertical situada entre dos radios y tejida en zig-zag con hilos de seda más gruesos que el resto de la tela.
Recibió el nombre de estabilimento porque inicialmente se le atribuyó la función de estabilizar la tela. Pero después, se propusieron otras funciones más, como la del reforzamiento de la tela, la del posible camuflaje para la araña, o la de que pudiera funcionar como un mecanismo para beber.
Actualmente, muchos investigadores consideran que el estabilimento es una señal de advertencia para los animales voladores de cierta envergadura, para avisar de que su tela está allí y que hagan el favor de no llevársela por delante. Otros, sin embargo, optan por la opción de que, al atraer los rayos ultravioleta, les es muy útil para capturar las presas. En fin, es lo que tienen las hipótesis, que hay que demostrarlas para que dejen de ser elucubraciones. A no ser que a la araña le dé un día por contar su secreto y facilitar las cosas. Claro, que a lo mejor ya lo ha hecho pero nadie la ha entendido. ¡Qué pena!

Vista lateral. La flecha indica que la araña tiene atrapado entre sus quelíceros (apéndices que inyectan el veneno) a un pequeño insecto.

Vista lateral. La flecha indica que la araña tiene atrapado entre sus quelíceros (apéndices que inyectan el veneno) a un pequeña mosca.

Argiope suele esperar a sus presas en el centro de la tela mirando abajo, pero a veces lo hace alejada de la red sobre un hilo de señalización que la mantiene en contacto con ella.

El ejemplar de la foto es una hembra. El macho es mucho más pequeño y discreto.

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15 pensamientos en “Argiope trifasciata

  1. Hola Isabel.
    Mira que a esa araña la he visto y fotografiado muchas veces, …, y ahora me doy cuenta que para mí era una desconocida.
    Gracias por compartir la información.

    Si no te molesta mucho, en alguna ocasión te pediría información sobre alguna de mis capturas.
    Claro que sin abusar de tu tiempo libre.
    Saludos 😀

      • Alguien dijo: Solo sé que no sé nada”, …, y mira por donde fue un gran pensador y filosofo.
        Gracias por tu futura cooperación. Prometo no abusar.
        Respecto a la araña, no recuerdo si la tengo publicada. Buscaré y te diré algo.
        Saludos

  2. Espléndidas imágenes. No pensaba que existía esa belleza, no sabía detectarla, es evidente.
    Para la solución al enigma de las hipótesis, en estos tiempos está muy claro; se encarga una encuesta, o varias si fuera necesario, y los dibujos estadísticos aclararán el desbarajuste que llevamos dentro. Para la buenichi en cuestión, será divertido, no cabe duda.
    Me has planteado una duda, si la discreción será un vicio o una virtud.
    En fin, un placer, aprender así los detalles de la Naturaleza.
    Saludos cordiales a todos.

    • Ja, ja…Rafael, me has hecho sonreír con tu sabia ironía.
      La discreción para el macho de la araña, es virtud, porque así se “guarda las espaldas” cuando le llegue el momento del apareamiento y no le devore la hembra. En cambio, en la hembra la virtud es la indiscreción, porque advierte a los posibles depredadores de que ella es peligrosa.
      Si lo trasponemos a las personas, me quedo con la virtud de la discreción.

      Un saludo cordial para ti también. Y las gracias añadidas.

  3. Guauuuu! im-pre-sio-nan-teee esta gran hilandera. Qué maravilla de fotos, Isabel.
    Siempre me ha llamado la atención de los nombres de los insectos y plantas, suelen ser largos, cultos e ilustres, pero viendo la grandeza que encierran, se comprende.
    Fascinante lo que nos cuentas de ella. Menuda trabajadora, la pena es que no podamos entenderla más, aunque bien mirado, casi mejor así.

  4. No sé si voy a tener espacio para contestarte, veo que no soy de los primeros. Buenísimas fotos, me han gustado un montón. Las rotulaciones están magistralmente colocadas. Es una gozada ver las fotos después de leer ese texto fluído con el que siempre nos enseñas algo.
    Las hipótesis es lo que tienen que dan que hablar hasta su demostración.
    A mí me maravilla la armonía geométrica de estas telas de araña tan perfectas. ¡Fantástica Naturaleza!

  5. Vuelvo a dejarme ver por aquí para reconocer, con toda mi humildad, que cometí un error al publicar que esta araña era la especie de A. bruennichi. Y no es así, como habréis podido comprobar con el nuevo título.
    De esta rectificación tengo que darle las gracias a Javier Serra, porque al enviarme unas fotos suyas para que yo le ayudara a determinarlas, pude, de nuevo, trabajar sobre las diferencias que existen entre estas dos especies parecidísimas.

    Gracias a todos.
    Un cariñoso saludo.

  6. Un viejo maestro dialogaba con su díscipulo. El discípulo le decía al maestro que no quería probar de hacer cosas distintas a las de siempre por miedo a equivocarse.
    El maestro le decía: – El que lo intenta, …, puede que se equivoque alguna vez. El que no investiga y prueba situaciones nuevas, …, suele ser aburrido y sin ansias de mejora.

    Gracias Isabel

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